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En verano es fundamental que protejamos la piel del sol, y más aún la de los peques de la casa. Debes saber que los bebés y niños son más susceptibles de sufrir efectos nocivos tras la exposición solar prolongada, como pueden ser eritema, enrojecimiento, IPD (pigmentación inmediata), pigmentación retardada, quemaduras solares y otros perjuicios, como insolaciones.
A esto se une el hecho de que si algunos de estos efectos -como las quemaduras solares- se producen durante los primeros años de vida, constituyen uno de los factores de riesgo de sufrir melanoma durante la edad adulta.
Del mismo modo, tenemos que saber que los daños producidos por el sol son acumulativos e irreversibles, es decir, que pueden aparecer muchos años después, como ocurre con las manchas, y que, muchas veces, pueden no presentarse lesiones visibles inmediatamente.
Seguramente que habrás escuchado alguna vez eso de que “la piel tiene memoria” y por eso resulta fundamental cuidarla adecuadamente desde el principio, desde nuestros primeros años de vida, para evitar inconvenientes futuros.
Además, es durante los primeros años, cuando debemos guiar a nuestros hijos, educarlos e inculcarlos hábitos saludables y adecuados para protegerse.
Dicho esto, es fundamental que evitemos o al menos reduzcamos el tiempo de exposición solar, sobre todo con los bebés.
En concreto estas son las recomendaciones imprescindibles para una correcta fotoprotección infantil:
• Si los niños tienen menos de un año, nunca debemos exponerles de forma directa a las radiaciones solares.
• Hasta los 3 años, es recomendable limitar la exposición solar. Para ello, es fundamental evitar las actividades al aire libre en las horas centrales del día (entre las 12.00 y las 16.00 horas), frecuentar los lugares sombreados, cubrir la mayor parte del cuerpo del niño con ropa adecuada que proteja de la radiación solar y usar gorra o sombrero y gafas de sol homologadas.
• Desde los 3 años, se puede realizar una exposición solar “normal”, pero siempre de manera responsable y teniendo en cuenta las medidas habituales que también debemos seguir los adultos.
• Durante la exposición al sol y a cualquier edad, hemos de asegurarnos de una correcta hidratación de los bebés y niños, a través de la ingesta abundante de líquidos. También las frutas son muy recomendables.
• Por otro lado, las cremas solares protectoras son una manera eficaz de asegurar una jornada veraniega sin riesgos, pero conviene que un profesional te asesore antes de adquirirla.
Si tienes dudas o necesitas asesoramiento profesional, pregúntanos sin compromiso.
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