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Un niño bien alimentado no tiene por qué necesitar suplementos nutricionales y para ello es suficiente con una dieta equilibrada en la que estén presentes y en las proporciones adecuadas alimentos de los cuatro grupos de la pirámide alimenticia. En cualquier caso, el pediatra es la única persona cualificada para definir si un niño necesita una suplementación de vitaminas y minerales y, en su caso, cuáles y qué dosis necesita.
Estos suplementos sólo son necesarios cuando hay un déficit alguna vitamina o mineral concreto, como puede ser el caso del hierro si padece una anemia, algunas enfermedades que debilitan el organismo del niño o situaciones propiciadas por una mala alimentación, como es el caso del raquitismo.
¿Qué son los complementos alimenticios?
Según los define la Directiva del Parlamento Europeo que regula su comercialización en los países miembros, son “productos cuyo fin es complementar la dieta normal y consistentes en fuentes concentradas de nutrientes u otras sustancias con efecto nutricional o fisiológico”.
¿Cuáles son las vitaminas necesarias para que los niños crezcan normalmente?
A continuación, se indican algunas vitaminas y minerales que son necesarios para los niños que crecen normalmente y algunos alimentos que los contienen.
- La vitamina A promueve el crecimiento normal, la piel sana y la reparación de tejidos y ayuda a la visión nocturna y de colores. Algunas fuentes ricas incluyen verduras amarillas, productos lácteos e hígado.
- La vitamina B promueve la formación de glóbulos rojos y ayuda en una variedad de actividades metabólicas. Se encuentra en la carne (incluyendo el hígado), carne de ave, pescado, soja, leche, huevos, granos integrales y cereales y panes enriquecidos.
- La vitamina C fortalece el tejido conectivo, músculos y piel, acelera la curación de heridas y huesos y aumenta la resistencia a las infecciones. La vitamina C se encuentra en las frutas cítricas, fresas, tomates, papas, coles de Bruselas, espinaca y brócoli.
- La vitamina D promueve la formación de huesos y dientes y regula la absorción de minerales como el calcio. Las fuentes incluyen productos lácteos fortificados, aceites de pescado, margarina fortificada y yemas de huevo. La luz solar también contribuye como fuente nutritiva de vitamina D, estimula la conversión de un compuesto de origen natural en la piel a una forma activa de la vitamina.
- El calcio es necesario para el desarrollo de huesos sanos. La ingesta inadecuada de calcio durante la niñez no solo puede afectar el crecimiento actual, sino también puede contribuir al desarrollo de huesos débiles y porosos (osteoporosis) más adelante. La leche baja en grasa, el queso, yogur y las sardinas son excelentes fuentes de calcio.
- Especialmente durante los períodos de crecimiento rápido, el hierro es esencial para la producción de sangre y la formación de los músculos. Las mejores fuentes de hierro incluyen carne, pavo, carne de cerdo e hígado. La espinaca, los frijoles y las ciruelas pasa también contienen pequeñas cantidades de hierro.
Un niño sano, que no sufre enfermedades recurrentes y que tiene una alimentación variada y come lo que necesita, no es necesario ni conveniente ofrecer un suplemento calórico si come poco y si no está enfermo.
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